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La fusión de política y espiritualidad en la enseñanza del africano Cheikh Ahmadou Bamba

 

 

Cuando decidí escribir un libro sobre el místico musulmán senegalés Cheikh Ahmadou Bamba (1853-1927), fundador de la comunidad sufí de la Muridiya, en el título quise enfatizar la importancia de aprender de África. En Occidente llevamos una inercia histórica que nos dice que de África hay mucho que coger, pero poco que aprender. Sin embargo, ante esta figura esencial de la espiritualidad africana, podemos darnos cuenta que las enseñanzas que brotan en un momento dado y en una tierra determinada, sobrepasan fronteras y marcos temporales.

Ahmadou Bamba se dirigía al corazón, y corazón todos y todas tenemos. Esta dimensión individual, de transformación personal, no tiene sentido -y aquí encontramos el énfasis africano- sin la dimensión comunitaria. Por tanto, política y mística se diluyen en un único cuerpo ciertamente complejo y no siempre fácil de equilibrar. En uno de sus libros más conocidos, de fuerte carácter pedagógico, este sabio escribe:

Conocer muchos remedios no le sirve al enfermo si no los utiliza para curarse o para curar a miles de enfermos. […] La ciencia se divide, según los maestros, en dos partes, la esotérica y la exotérica.
La exotérica rige la acción humana, la esotérica los estados del alma.
La primera se conoce como fiqh (jurisprudencia) y la segunda como tasawuf (sufismo).
Es obligatorio empezar por el fiqh antes de abordar el sufismo. […] Quien consiga reunir ambas ciencias (fiqh y tasawuf) es un buen modelo, hay que seguir su ejemplo. […] La ciencia es superior a la acción, es su fundamento y origen. ¡Bendito quien la alcanza! Pero el conocimiento no puede producir frutos ni generar aportaciones si no es con su puesta en práctica. Persevera en la combinación de teoría y práctica. […] La mayoría de defectos humanos tienen su origen en el miedo a las críticas y en el amor a los elogios.
Massalik al-Jinan [Caminos hacia el Jardín] (fragmentos)

Ahmadou Bamba sufrió, en las últimas tres décadas de su vida, la represión colonial francesa, primero con la deportación y después, hasta su muerte, con prisión domiciliaria. Fue acusado de resistencia e insumisión al orden establecido. Sin embargo, él siempre predicó la no violencia y el perdón para sus represores y se le considera el Gandhi africano.

Su enseñanza, con la que sedujo a miles de personas de todo tipo y condición, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pobres y ricos, convirtió a su comunidad en un ejemplo de resiliencia, solidaridad y autogestión. Entre sus principales atractivos, el empoderamiento cultural y la ruptura con ciertas tradiciones de la élite religiosa y aristocrática de la sociedad wolof que, en ese momento, vivía la sacudida provocada por la irrupción colonial de Francia:

No te dejes engañar por mi condición de hombre negro para no aprovecharte de mi obra. Sin duda, la persona más honorable ante Dios es quien más exprese su conciencia plena, sin ningún tipo de discriminación. El color negro de la piel en modo alguno será el motivo de la estupidez de alguien o de su incapacidad para comprender. […] No otorgues las ventajas de Dios a los clásicos, en exclusiva, te perderás. A veces alguien de los Tiempos Modernos domina secretos que se ignoraban en los Tiempos Antiguos. La llovizna puede ser más útil que el aguacero. Tú, que desprecias mi libro, no olvides el hadiz del Profeta: ‘Mi comunidad es como la lluvia, nunca se sabe cuál es la mejor parte. ¿La primera o la última?’.
Massalik al-Jinan [Caminos hacia el Jardín] (fragmentos)

Esta recomposición de los valores tradicionales se vio también acentuada por la importancia que daba Ahmadou Bamba al rol de los jóvenes en la dinámica comunitaria, más allá del tópico de la veneración por los ancianos que, supuestamente, existe en África:

Haz que nuestros jóvenes respeten a los mayores, empuja a los adultos para que ayuden a los jóvenes.
Suscita en nuestros corazones el cariño recíproco lejos de cualquier denigración o envidia mutua.
Matlaboul Chifai [La medicina de los corazones] (fragmento).

Una enseñanza inclusiva que busca el perfeccionamiento espiritual y social en un todo holístico:

Concede a cualquier musulmán y musulmana los medios para rehuir la injusticia.
Concede a cada creyente, hombre y mujer, la felicidad que perdura.
Concede a los que se esfuerzan y a las que se esfuerzan por la belleza espiritual grandes joyas que puedan apreciarse.
Wa kana haqqan

Hay que reflexionar sobre las criaturas una vez nos hemos instruido, pero no sobre la esencia divina.
No pienses en tu pobreza porque tendrás demasiadas preocupaciones y tristeza.
Ni en una injusticia de la que puedas ser víctima por parte de alguien, ya que esto genera odio y rabia contra esa persona, sé paciente.
No te fundamentes mucho en una longevidad incierta, ya que esto te incita a acumular riquezas, algo perjudicial.
Si lo haces, dejarás que la vida transcurra sin provecho, dejando para mañana las buenas acciones.
Tienes que saber que del desprendimiento sincero y de la honestidad hay que ocuparse siempre, vaciando el corazón de innovaciones censurables.
La mejor yihad consiste en poner límites al alma para que no se ocupe de lo que no le incumbe. Es lo más difícil y quien no lo ponga en práctica fuera de su oración tampoco podrá ponerlo en práctica dentro de ésta.
Reflexiona sobre la tierra, el cielo, los astros, el sol, la luna, los árboles, el fuego, las piedras, la noche y el día, así alcanzarás la certeza de corazón y también la luz.
Massalik al-Jinan [Caminos hacia el Jardín] (fragmentos)

El servicio desinteresado (yidma) es una de las claves de sus enseñanzas y, todavía hoy, la Muridiya (formada por entre cinco y siete millones de personas) pone ese yidma en el centro:

Y cuando las criaturas se debatirán entre la angustia y la tristeza, un pregonero público gritará: «¿Dónde están los que se han puesto al servicio de las criaturas?» Y a los que respondan: «¡Nosotros!», se les ordenará entrar rápidamente en el hogar de las delicias, diciéndoles: «Entra en el Jardín sin pena ni obstáculos». Da, pues, tus preciosos servicios a todos por amor exclusivo a Dios, sin descanso ni palabra de queja.
Massalik al-Jinan [Caminos hacia el Jardín] (fragmentos)

Este fervor por el servicio, para ser de utilidad, no se limita únicamente a un grupo o creencia, como queda reflejado en su poema Wa kana haqqan, en el que Ahmadou Bamba suplica a Dios: “¡Hazme útil para la humanidad!”

Touba, la ciudad que fundó, es hoy la segunda mayor de Senegal pero sigue funcionando al margen del Estado, con una idiosincrasia propia que la convierten en un centro de aprendizaje interior, como él mismo escribió en un poema en forma de oración, que asentó los cimientos de la futura ciudad:

[Oh, Dios] Haz de mi hogar, la ciudad bendecida de Touba, una ciudad para el perfeccionamiento y la recuperación interior, un centro pedagógico y de formación profunda.
Propaga en mi hogar, la ciudad bendecida de Touba, un baño de luz que la inunde con sus flujos luminosos y que sea un torrente continuo de misericordia hasta el infinito.
Matlaboul fawzeyni [La búsqueda de la felicidad de los dos mundos] (fragmentos).

En definitiva, un torrente de enseñanza y de iniciativas que rompe con esa imagen de un continente africano pasivo, sin nada que decir. Al dedicar un libro a su historia, que llega hasta el presente y también hasta aquí (ya que entre la diáspora senegalesa de Cataluña hay una fuerte presencia de murids) he querido rendir homenaje a esta figura desgraciadamente poco conocida fuera del continente africano y que, sin embargo, sigue latiendo.

 

Datos del libro:

Título: Aprender de África. La enseñanza espiritual y política de Cheikh Ahmadou Bamba
Autor: Bilal Dídac P. Lagarriga
Precio: 21€
Editorial: oozebap y Fundación Khadimou Rassoul, 2022.

Vídeo y más información en:
http://ecoyihad.blogspot.com/2022/03/novedad-editorial-aprender-de-africa-la.html

 

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