Persona humana o respeto del orden en las cosmologías bantú
Jean-Bosco Botscho Este texto es un fragmento de "Cosmologías tradicionales africanas y dignidad de la persona humana", documento que encontraran completo en el apartado e-docs de esta web. click aquí Jean-Bosco Botsho. Licenciado en Relaciones internacionales y en Derecho, miembro de la Asociación Intercultura i del CEII de la Universidad Autónoma de Barcelona. Presidente de la Asociación AFRICAT, trabaja en el Centro Interreligioso del Ayuntamiento de Barcelona. La noción del orden en las cosmologías bantú puede ser aplicada al cosmos en general y a cada uno de los componentes del mismo componente. En el marco de este texto nos limitaremos al orden como principio de jerarquía entre seres humanos miembros de una misma comunidad. Las cosmologías que estudiamos reconocen la existencia de una pluralidad de criterios susceptibles de ser considerados para ordenar en particular los seres humanos dentro de una misma comunidad. Esta pluralidad de criterios implica que una misma…
L’espiritualitat de les religions
Presentació: Conèixer millor l'aportació espiritual d'una realitat religiosa plural. Aquest era l'objectiu dunes jornades organitzades per la Confederació de Religiosos de les Balears, a Palma de Mallorca, el març de 2004. En aquest marc, Teresa Guardans -que havia estat convidada per a parlar "d'Orient"- va situar l'espiritualitat des de la perspectiva de les propostes de Joan de la Creu i Teresa de Jesús, i va comparar els suggeriments i orientacions dels mestres carmelites amb una selecció de textos de la saviesa hindú (Upanixads i Bhagavad Gîta) i dels ensenyaments del Buddha Gautama (extractes del Dhammapada, principalment) .................................................... Para descarga
Recuerdos.
Un dia al anochecer andaba yo por la terraza de nuestra casa. El fulgor del sol poniente se combinaba con el pálido crepúsculo de una manera que parecía dar al anochecer que se aproximaba un atractivo especialmente maravilloso para mí. ¿Era aquel levantarse del mano de la trivialidad de encima del mundo cotidiano, me pregunté, debido a alguna magia de la luz del anochecer?. No. Yo vi en el acto que era el efecto del anochecer que se había adentrado en mí; sus sombras habían borrado mi ego. Mientras mi yo estaba rampante durante el relumbrón del día, todo lo que yo percibía estaba mezclado y escondido por él. Ahora que el ego estaba relegado a ùltimo término, podía yo ver al mundo en su verdadero aspecto. Y ese aspecto no tenía nada de trivialidad, estaba lleno de belleza y alegría infinitas. Desde que tuve esta experiencia probé el efecto…
Alegoría del crecimiento del árbol de la ignorancia
Yoga Vâsishtha. Ahora voy a explicarte, amado Râma, cómo crece en todas direcciones la temible planta de la ignorancia. Florece en el bosque del mundo objetivo y está arraigada en el firme suelo de la conciencia. Los tres mundos son su cuerpo y el universo entero su piel. La alegría y el dolor, la existencia y la muerte, la sabiduría y la ignorancia son sus raíces y sus frutos. Mientras esta ignorancia piensa en el placer, está experimentándolo, y cuando piensa en la tristeza, experimenta este sentimiento. Cuando prevalece la idea de existencia, el objeto existe, y cuando prevalece la noción de inexistencia, el objeto desaparece. La ignorancia se desarrolla por medio de la ignorancia y fructifica en una ignorancia todavía mayor. Cuando busca la sabiduría, se nutre de sabiduría y sólo crece en esta dirección. Esta planta de la ignorancia se manifiesta de muy diversas formas, estados o modos…
Todo lo que se afirma con respecto a Jesús es simbólico.
Mariano Corbí Todas las afirmaciones referentes a Jesús son una construcción simbólica hija de una inculturación en una civilización agrario/autoritaria, helena y romana. Lo difícil no es aceptar la verdad de esta afirmación teórica; lo difícil es vivir todo lo que se refiere a Jesús y a la religión cristiana desde ese pensamiento cuando se convierte en un sentir real y cotidiano. Las consecuencias, entonces, para las organizaciones religiosas, para las plegarias y rituales colectivos son graves. Nuestros antepasados tomaron a los símbolos como si fueran realmente existentes. Nosotros los tomamos como plenamente significativos pero como afirmaciones, construidas desde unos patrones culturales ya desaparecidos, que hablan de lo que, propiamente, no se puede hablar porque está más allá de las posibilidades de la estructura de nuestra lengua. Ese sustrato indecible, expresado mítica y simbólicamente en unas categorías culturales caducas, es un fundamento puramente cualitativo sobre el que sólo puede asentarse…
