Últimos artículos
Sonríe
¿Y alguna vez he sonreído así? ¿Fui como tú de luz, candor que tiembla? ¿Supe dar la mañana, confundirla, equivocar el mundo? ¿Fui como tú despertador de la ternura quieta? ¿Agua capaz? ¿Detuve al aire, al gran maestro? La pureza más desnuda es en tu boca Y avergüenza. Ángeles, ángeles. Quien dice que los vió, nunca los vio. El que los ve se canta para adentro Juan GelmanGotán y otras cuestiones Poesía I (1956-1962). Colección Visor de Poesía,2008
El libro de horas – Rainer Maria Rilke
Aunque todos se esfuerzan por salir de sí mismos Como de la prisión que les odia y encierra, Existe un gran milagro en este mundo: Yo lo siento: se vive toda vida ¿Quién, entonces, la vive? ¿Son las cosas, que como melodía no tocada, en la tarde se quedan, como en arpas? ¿Son los vientos, que alientan las aguas, son las ramas, que están haciendo señas, son las flores, que tejen los perfumes, son las largas, vetustas alamedas? ¿Son los…
A la intemperie
Amando a la intemperie sin tregua ni resguardo como el noble samurai que lucha con su sombra y muere. Ebria de amor en el último tercio de la noche me entrego, ardo y giro, ardo y giro en la exacta geometría de la danza. Todo para nada. * Fuego de amor quemando la memoria. Fuego de viento inasible insaciable. Fuego de amor en la memoria * A la sombra de Tu sombra extravié mi corazón. Ahora voy tras él interrogándome…
He venido para ver
He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa…
Thich Nhat Hanh. Llamadme por mis verdaderos nombres
No digáis que partiré mañana, pues aún estoy llegando. Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante, para ser brote de primavera en una rama, para ser pajarillo de alas aún frágiles, que aprendo a cantar en mi nuevo nido, para ser mariposa en el corazón de una flor, para ser joya oculta en una piedra. Aún estoy llegando para reír y para llorar, para temer y para esperar. El ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte de…









