Jaume Agustí i Cullell

CÓMO VIVIR DE LA CREATIVIDAD: Reflexiones sobre las capacidades creativas innatas

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Para abordar la comprensión y la correspondiente actuación en el mundo actual, con toda su complejidad y cambio continuo imprevisible, propongo partir de la conciencia de su origen simple, operativo y comprobable: la libertad creativa de la realidad, el hecho que la realidad no se somete a ninguna determinación, a ningún modelo de ella, nada se  repite completamente, siempre avanza hacia  la novedad, siempre nos sorprende. Esta libertad, como hecho cualitativo y gratuito, no objetivable ni conceptualizable, impredecible e incontrolable que es, no tiene cabida en el campo de los modelos científicos, pero no por ello deja de ser  el origen de estos. La teoría de la evolución no puede asegurar que si pudiéramos ir hacia atrás en el tiempo, volvería a aparecer el Homo sapiens sobre la Tierra. Esta libertad creativa no  solo es el origen de toda realidad sino muy especialmente el de la condición humana, considerada desde la perspectiva cultural. Por tanto, opera en todo ser humano, en el cuerpo y en la mente, a través de nuestras capacidades creativas constitutivas, CCC. Estas son formas de la libertad creativa resultado de un largo proceso cultural y por  ello colectivo. Son las capacidades que han ido conformando la especie humana. Entre estas CCC, cinco son esenciales: interés por la realidad, comunicación semiótica, cooperación o simbiosis subsidiaria, investigación generalizada y la última pero la más importante, la capacidad de liberación. Todas son interdependientes, cada una de las demás, y cuando se separan o se descuida alguna, entonces degeneran i producen la codicia y la violencia sin sentido. El individualismo es un ejemplo de debilitamiento de la cooperación o simbiosis, cuya fortaleza hoy más que nunca es necesaria para resolver en equipo los muy complejos problemas humanos. Por ello, me extiendo sobre esta simbiosis y la necesidad de basarla en el principio de subsidiariedad. Este propone la distribución del poder en todo el tejido social como una necesidad de la nueva democracia creativa. Solamente las CCC permiten afrontar lo desconocido provocado por   la dinámica de cambio acelerado actual.  El crecimiento  exponencial de las tecnociéncias debería estar al servicio del desarrollo de estas capacidades. Querer diseñar individuos transhumanos sin tenerlas bien presentes como un hecho colectivo, es una muestra del individualismo imperante que todavía lo refuerza. Cultivar las CCC de forma consciente y sostenida es la base para vivir bien en un mundo tan complejo y cambiante. La innovación, clave de la economía actual la considero una forma de cultivo de las CCC. La política debería favorecer  el cultivo generalizado de las CCC, para asegurar una  economía realmente innovadora. El orden social ya no puede basarse en el poder de imposición  esterilizador de la libertad, sino en la inteligencia creativa basada en las CCC. Además, sin una clara conciencia de ellas no podemos ser plenamente creativos, pues nos apegamos a nuestros sentimientos y pensamientos hasta identificarnos con  ellos, con nuestros modelos de la realidad, especialmente con el ego y sus deseos, comodidades, placeres y sufrimientos. Es necesario, pues, enseñar y estimular el cultivo de las CCC por parte de la mayoría social en cualquier cultura, sociedad y colectivo, especialmente en las empresas. El gran objetivo social sería, pues, vivir de la creatividad generalizada, por parte de todos y en todas las actividades. Vivir de la creatividad es una utopía en el sentido genuino de la palabra: un proyecto de sociedad futura de características favorecedoras del bien humano, pero no lo es en el sentido de proyecto de futuro irrealizable. Pues en ello nos jugamos el futuro de la humanidad. Aquí daré una primera aproximación al modo de vida creativo haciendo notar sus aliados y adversarios. Entre los aliados contamos con la misma necesidad de creatividad en la sociedad actual y con el hecho de ser auto gratificante. El principal adversarios el poder de dominación y explotación y los mismos estados autárquicos que lo concentran en pocas manos. El cultivo de la inteligencia creativa es el fundamento del nuevo modo de vida, de la misma manera que el cultivo de la tierra lo fue en el pasado.  Ya hace más de cinco siglos, desde el Renacimiento europeo, que estamos en transición de un modo de vida al otro. Este cambio ha ido acompañado de graves crisis de transición, debidas principalmente a la impotencia de los sistemas de valores de las religiones primero y de las ideologías después, para dirigir la profunda transformación de la sociedad provocada por el crecimiento tecnocientífico exponencial y acelerado. Para dirigirlo hacia la felicidad de la humanidad y evitar sus graves peligros, propongo equilibrar el gran desarrollo de la inteligencia funcional propia de las tecnociencias, con un desarrollo equivalente de la inteligencia valorativa propia de la axiología y la inteligencia liberadora propia de la sabiduría. Finalmente caracterizo brevemente la profunda mutación cultural actual como un cambio de especie cultural: el paso del Homo sapiens, el que pone el conocimiento al servicio de la depredación y el dominio, al Homo  quaerens, el que investiga  y crea al servicio de la felicidad social.

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