Shitou

La esencia y los fenómenos son no-dos: Candongqi (Sandokai)

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Contexto. Tras la lectura de un pasaje del Tratado del Zhao, Shitou obtuvo una profunda comprensión. Sentado en su escritorio pensó: “los sabios no piensan nunca en sí mismos, y sin embargo contienen todo dentro de sí. El Cuerpo de la Verdad no posee forma alguna. ¿Quién puede hablar de uno mismo y de los demás? Si posees la mente de la iluminación, las diez mil cosas se manifiestan naturalmente en ella. El conocimiento y sus objetos no son uno ni dos. ”De la experiencia surgió el poema La esencia y los fenómenos son No-dos (Candongqi en chino, Sandokai en japonés)… 

De la experiencia surgió el poema La esencia y los fenómenos son No-dos (Candongqi en chino, Sandokai en japonés), uno de los cuatro grandes poemas chinos que expone la esencia de la enseñanza del chan. Su título consta de tres caracteres ricos en significados y ha sido traducido diversamente, como por ejemplo: “Oda a la Identidad” (D.T. Suzuki), “El acuerdo entre la Diferencia y la Unidad” (Mitchell&Lou), “La confluencia entre la Diferencia y la Igualdad” (T.Cleary), “La Esencia y los Fenómenos se interpenetran” (Deshimaru), o “La Esencia y los Fenómenos son No-Dos” (Dokusho Villalba).

El título pone de manifiesto la esencia misma de la Vía del zen: caer en la cuenta de la realidad tal cual es, igual y diferente, una y diversa, todo a la vez.
En el poema aparecen las divisiones que surgieron entre la escuela del norte y la escuela del sur así como las dicotomías de la realidad cotidiana en su unicidad y multiplicidad.
“Es un poema breve –afirma Deshimaru– pero en él está encerrada la sabiduría de miles de sutras. 

 

El espíritu del gran maestro de la India

se transmitió fielmente del Este al Oeste.

Las personalidades humanas son diferentes.

Unos son inteligentes, otros menos.

Pero en la Vía no hay maestro del Norte ni maestro del sur.

El manantial de la Vía espiritual es claro y puro,

sólo los afluentes son fangosos.

Apegarse a los fenómenos es ilusión

pero apegarse a la verdad no es el Despertar.

Los fenómenos son condicionados

e interdependientes.

Percibidos por los sentidos parecen no tener relación entre sí.

Si no fuera así no sería posible escapar de la no-diferenciación.

Cada forma difiere por sus características.

Placer y dolor parecen separados.

En la oscuridad no hay arriba ni abajo.

En la luz se distingue lo que es puro de lo que está manchado.

Los cuatro elementos del cuerpo vuelven a su origen,

como un niño vuelve siempre a su madre.

El fuego quema, el aire se mueve,

el agua moja, la tierra sostiene.

Por los ojos existen formas; por los oídos sonidos;

por la nariz olores; por la lengua sabores.

No obstante todos los fenómenos son como las hojas de un árbol.

Todos han surgido de la misma raíz.

El comienzo y el fin tienen el mismo origen.

Noble o vulgar: como queráis.

La oscuridad existe en la luz

no veáis sólo luz.

La luz existe en la oscuridad,

no veáis solamente oscuridad.

Luz y oscuridad parecen cosas distintas,

pero dependen la una de la otra,

como el paso de la pierna izquierda depende

del paso de la pierna derecha.

Cada existencia tiene su utilidad.

Úsala sea cual sea su posición.

Fenómenos y esencia encajan perfectamente.

Esta verdad es como una lanza

deteniendo una flecha en pleno vuelo.

La palabra recibida debe ser comprendida en su origen.

No construyáis vuestras propias categorías.

La Vía está bajo vuestros pies.

Si no comprendéis esto no podréis saber de qué se trata.

Avanzando, en este mismo instante,

no hay ninguna noción de cerca o de lejos,

pero si persiste la menor duda se creará una separación tan grande

como la que existe entre la montaña y el río.

A vosotros que buscáis la Vía, humildemente os digo:

tomad conciencia del instante presente.

 

 

Iluminación silenciosa. Antología de textos Sôtô Zen

Selección: Dokusho Villalba. Introducciones y notes: Kepa Egiluz Bergara.

Madrid, Miraguano, 2010. 366 p. pgs. 191-196