Silenciamiento a través de la acción desinteresada

El Karma yoga se practican para conseguir la completa desegocentración en la acción,  como la caridad cristiana o el servicio a la comunidad musulmana.

Es un método para conseguir que toda nuestra acción se transforme de egoísta, egocentrada, en no egoísta, no egocentrada.
    
Por consiguiente, por su misma naturaleza, el Yoga de la acción desinteresada, se ve forzado a actuar con el sentir en contra o, a lo más y en el mejor de los casos, sin contar con el sentir.

Toda acción humana está intrínsecamente relacionada con la necesidad, es, por estructura, egocentrada. Quien actúa, sale al medio para volver a casa con una presa, en esa acción el conocimiento y el sentir están al servicio de esa acción.  La mente lee el medio como un campo de caza y el sentir es el sentir de un cazador.

El Karma Yoga actúa para romper el círculo de hierro de la egocentración de las facultades y de la acción.

Quien actúa sin buscar los frutos de la acción quiebra el movimiento de ida y vuelta de la acción y queda orientado a una acción de ida sin vuelta.

Cuando el sujeto sale a actuar y no para volver con una presa, la comprensión y el sentir del cazador quedan paralizados. Poco a poco a esa acción sin retorno le acompaña una nueva forma de conocimiento y de sentir también sin retorno; primero muy tenuemente y luego con más fuerza.

La acción desinteresada, como método de silenciamiento, necesariamente parte de un individuo que aún no se ha silenciado y que, por tanto, actúa desde el interés.

Por ello, el Karma Yoga, por su pretensión y por su misma estructura, es una acción que se desarrolla acompañada de un sentimiento a contrapelo que podríamos caracterizar con la expresión coloquial “estar haciendo el primo”.

Es una actuación a la que acompaña la idea y el sentimiento de que se están aprovechando de uno, consciente o inconscientemente.

La acción desinteresada es dar; y es dar a otros lo que no se ganan, lo que no se merecen ni agradecen.

Quien recibe el fruto de esa acción, con frecuencia, se la atribuye, se la revisten como propia. Explotan nuestra acción, se aprovechan de ella.

Practicar el Karma Yoga, siempre e indefectiblemente, es actuar en contra del propio sentimiento porque es actuar sólo desde la decisión de la cabeza.

Con todo, no es una actuación voluntarista, porque es una actuación hija de una decisión metódica del entendimiento.

Hasta que no se consigue el completo silencio del propio interés – que sería la iluminación el sentir siempre se resiente con la práctica del Karma yoga.

Cuando el sentir está en contra, la mente se oscurece. Cuando la mente se oscurece, ¿cómo aplicar con lucidez un método tan arduo? Entonces es el momento para apoyarse en la claridad de otro que pueda guiarnos en el camino de la acción desinteresada.

Una dificultad muy frecuente al aplicar el Karma yoga es el desinterés afectivo con el que hay que trabajar. Da la impresión que una acción a la que el afecto no le acompañe no vale la pena, no puede tener eficacia, no es humana.

Hay que comprender que si se quiere silenciar la egocentración con la acción, hay que caminar un largo trecho con los sentimientos en contra, porque al afecto sólo le conmueve lo que tiene que ver con el provecho propio.

En el Karma yoga se actúa sin buscar los frutos de la acción porque se ha decidido hacerlo, no porque se sienta; se obra de esa manera porque los maestros y la razón dicen que hay que actuar así para desegocentrarse.

Sin desegocentración no hay silencio y sin silencio no hay conocimiento y sentir silencioso

[extractos de escritos de Marià Corbí]

 

Citas

“El deseo de disfrutar de las buenas consecuencias y el temor de no sufrir las malas no debe ser nunca el móvil de nuestras acciones.”

Le Yoga de la vie quotidienne.Jean Herbert  pg.41

“Tu tienes derecho a la acción, pero sólo a la acción y nunca a sus frutos, que los frutos de la acción no sean nunca tu móvil.”

“Son las almas miserables las que hacen del fruto de sus acciones el objeto de sus pensamientos y de sus actividades.”

“Los sabios que ha unido con lo divino su razón y su voluntad renuncian a los frutos que da la acción.”

Bhagavad Gita II 47,49,51

“Cuando la acción se realiza por una recompensa, la acción comporta placer o dolor o los dos a la vez; pero cuando un hombre actúa en eternidad, entonces la eterniddad es su recompensa.”

Bhagavad Gita XVIII 12