Skip to content

Fins sempre, Jaume

Ens ha deixat un molt bon amic, en Jaume Patuel, un home entusiasta i cordial, vital fins al final, buscador incansable i col·laborador generós.
Els camins d’en Jaume i en Marià Corbí es van creuar fa més de trenta anys al grup de recerca de la Fundació Vidal i Barraquer. Va començar així una col·laboració i una amistat ininterrompudes.
Al seu darrer llibre publicat: Brúixola i territori. El procés maduratiu integral (enllaç), en Jaume escriu que si s’hagués d’atorgar algun títol seria el de pedapsicogog, però afegia que, imaginant que cada títol correspongués a una etapa vital, el llistat podria ser una cosa així: 1r indagador, 2n passional, 3r cercador, 4t teòleg, 5è psicòleg transpersonal, 6è. intuïtiu, 7è escriptor, 8è pedagog. I afegeix com a colofó: «i així es pot comprendre que no posi cap títol al costat del meu nom, que també m’ha estat donat. Silenci, respirar, batec del cor són indicadors d’una dimensió absoluta o de la presència«. (p.165)

Fa uns dies, en la que va ser la darrera trobada entre els dos amics, en Jaume va comentar a en Marià que li havien agradat les paraules amb què tancava la seva darrera publicació, Al final de l’aventura, i les van llegir en veu alta. El text és aquest:

“Termino mis largas reflexiones sobre la epistemología axiológica, con algo parecido a una plegaria.
Las cosas no son cosas, los seres no son seres. El cielo y la tierra y todos los que lo habitan son ángeles de Dios que me hablan de la dimensión absoluta de todo, del secreto misterio de los mundos inmensos. Las criaturas son más que ángeles de Dios, son, como dice el Corán “la faz de Allah” que mira y ama a todos los seres, desde las inmensas galaxias de galaxias hasta el minúsculo insecto.

Todo nos proclama el secreto misterio. Todo son modelaciones humanas cuya realidad auténtica está presente en todo.
Todos los seres me hablan de Eso si atino a escucharlos. Todos me predican sus cualidades, su sabiduría, su belleza, su amabilidad.
Al mismo tiempo me hablan de mi nada, de mi carencia completa de ser propio.
Gracias a eso, me vacío del pretendido ser propio y puedo fijarme en mi auténtica realidad, mi secreto misterio, Él.
Fuera de Él, en toda esta inmensidad solo está Él, el Único, la unidad de todo.

Árboles, flores, seres del campo, de la montaña y del mar cumplen ese encargo que tienen encomendado desde el gran secreto del cosmos inmenso. Hablan eficazmente de Él, de lo absoluto de todo, del misterio indescifrable de los mundos.
Seres todos, pensad que soy un mortal al final de mis días.
Soy mortal y perenne, como vosotros porque tenemos la misma estirpe: el sagrado misterio indescifrable.
Él es nuestra estirpe.
Ayudadme vosotros a reconocer ese gran misterio plenamente antes de morir.
¡Hermanos ayudadme, vosotros que sois Él!”

M.Corbí. Al final de la aventura, Bubok, p.354

 

Al final de la aventura

 Al final de la aventura
me encontraré mi hondura,
la dimensión absoluta
de todo y de mí mismo,

encuentro de paz suprema
reconciliación completa,
fin de la separación,
con Él unidad completa.                     (Marià Corbí. El encuentro, p.119)

 

Amb agraïment, fins sempre Jaume!

 

Back To Top