CETR L'article planteja una crítica a la manera com s'entén el pas cap a les anomenades societats del coneixement, assenyalant que aquest procés no suposa una transformació real mentre continuï dominat pel capitalisme neoliberal. La ciència i la tecnologia han estat absorbides per un sistema basat en l'individualisme, el lliure mercat i la rendibilitat a curt termini, cosa que impedeix afrontar de manera efectiva tant la crisi ecològica global com el canvi profund en les formes de viure i sobreviure, avui marcades per la interdependència i el coneixement. Davant de discursos com el “capitalisme verd”, el “capitalisme conscient” o el “multicapitalisme”, l'article exposa que aquestes propostes no trenquen amb la lògica del sistema, sinó que la maquillen incorporant selectivament crítiques ecològiques i socials per assegurar-ne la continuïtat. Transitar cap a les societats del coneixement, només serà possible mitjançant un projecte axiològic col·lectiu que superi l'individualisme, reconegui la interdependència entre éssers humans i naturalesa, i situï el desenvolupament científic i tecnològic al servei del benestar comú i de la vida en conjunt.
Shinkichi Takahashi -selecció de poemes-

Shinkichi Takahashi (1901-1987) poeta japonès i monjo budista zen. Després d’una etapa d’influència de l’avantguarda europea va convertir la seva poesia, sota l’influx del budisme zen, en un espai de contemplació de la natura i el món urbà del Japó de la postguerra.
Presentem una petita selecció extreta del seu llibre: En la quietud del mundo (de l’editorial Pre-Textos, 2018).
SONIDO DEL VIENTO ENTRE LOS PINOS
Escuchaba el sonido de viento entre los pinos,
inunda las entrañas su tisteza,
suena como el rumor del oleaje,
alto en el cielo meciendo las copas
de los grandes árboles.
Es espantoso y profundo el desamparo
del sonido del viento entre los pinos.
Desoladora música,
es imposible olvidarla.
Como si el mundo llegara a su t´rmino,
vibra el sonido del viento,
el constante sonido del viento,
del dios sin figura que rasguea
como un koto las copas de los pinos.
MOSCA
Quise vivir para siempre en lo ilimitado.
Lo ilimitado vivía dentro de una mosca.
Cada vez que la espantaba
volaba con lenta gracia.
Me resultaba entrañable
su calmo movimiento.
En la madrugada, brillaba la lámpara.
Yo leía un libro escuchando
el caer de la lluvia.
Sobre el libro extendido,
una mosca arrojaba
sombras de soledad.
Como las patas de la mosca
lo ilimitado es sutil y se dobla.
VALVA
Porque no hay nada,
no hay nacer o morir.
Vací la valva,
Arrancada su carne por las aguas,
Humedecida por la luna,
reseca por el sol,
duerme en la arena.
No será nunca el mar
Gestado en sus etrañas.
Nada se corresponde con nada.
Así como las olas se deshacen
se desgasta la valva lentamente.
TIEMPO
El tiempo pasó soplando sobre su rostro
como una ventisca que cruzara un lago.
En el sueño profundo
continuó su mente
destilando, evaporando ideas.
Algunas mañanas el sol, como una amenaza,
ascendía por el borde de las montañas.
Se calcinaron, tal esperanzas, los árboles.
La tierra agonizaba.
Despierto, encendía su pipa
e intentaba respirar el sol.
Como la lluvia,
como los frutos,
caía el tiempo.
Un barco hacia el pasado
flotaba mar adentro.
Él aferró con una mano la vela de lo eterno
y el eterno universo entró en sus ojos.
