La música com a vehicle espiritual
Aquestes línees no són més que unes primeres reflexions, fruit del contacte amb l’Institut d’Estudis Sufís i el Cetr, sobre quina qualitat ha de tenir la música per tal de poder ser considerada com a vehicle espiritual. En primer lloc, però, cal referir-se a dues idees que haurien d’estar presents i tenyir tot el que direm a continuació: la primera és la idea de l’invisible-visible, idea lligada a la capacitat de subtilesa que tot ésser humà té en potència, però que cal desvetllar i cultivar; i la segona, la idea de metàfora (mayâz en llenguatge sufí, paraula que remet literalment a la idea de traspassar, de transportar): la metàfora, com a recurs literari que ens permet el trànsit d’un nivell cognoscitiu a un altre, al·ludeix doncs al doble sentit, a la cara oculta del que ja És ací i ara, però que no sempre percebem perquè sovint tenim la capacitat…
El libro de horas
Aunque todos se esfuerzan por salir de sí mismos Como de la prisión que les odia y encierra, Existe un gran milagro en este mundo: Yo lo siento: se vive toda vida ¿Quién, entonces, la vive? ¿Son las cosas, que como melodía no tocada, en la tarde se quedan, como en arpas? ¿Son los vientos, que alientan las aguas, son las ramas, que están haciendo señas, son las flores, que tejen los perfumes, son las largas, vetustas alamedas? ¿Son los calientes animales, que andan, son las aves, que extrañas se remontan? ¿Quién la vive? ¿Tú, Dios, vives la vida? Rainer Maria Rilke. El libro de horas. Editorial Lumen, 1993
Sonríe – Juan Gelman
¿Y alguna vez he sonreído así? ¿Fui como tú de luz, candor que tiembla? ¿Supe dar la mañana, confundirla, equivocar el mundo? ¿Fui como tú despertador de la ternura quieta? ¿Agua capaz? ¿Detuve al aire, al gran maestro? La pureza más desnuda es en tu boca Y avergüenza. Ángeles, ángeles. Quien dice que los vió, nunca los vio. El que los ve se canta para adentro Juan GelmanGotán y otras cuestiones Poesía I (1956-1962). Colección Visor de Poesía,2008
A la intemperie – Michèle Najlis
Amando a la intemperie sin tregua ni resguardo como el noble samurai que lucha con su sombra y muere. Ebria de amor en el último tercio de la noche me entrego, ardo y giro, ardo y giro en la exacta geometría de la danza. Todo para nada. * Fuego de amor quemando la memoria. Fuego de viento inasible insaciable. Fuego de amor en la memoria * A la sombra de Tu sombra extravié mi corazón. Ahora voy tras él interrogándome * Ayúdame a cruzar la temible frontera del silencio, vaciarme hasta de Ti, mirar sin miedo los ojos vacíos de la nada y encontrarte. * Más allá del laberinto silencioso de la nada anhelo el no-camino donde ya no hay palabras ni silencios. Más poemas de Michèle Najlis
José Antonio Muñoz Rojas. Canto a la libertad
¿Dónde andas, libertad? ¿Has andado alguna vez? ¿Qué lugares? ¿En qué tiempos? Alguna vez hemos sentido como una ligeraza interior, el paso sin peso, el vagar sin anhelo, y nos hemos dicho: es la libertad. Daba gusto. Ir sin circunstancia, cerca del amor, del amor a la libertad, por los caminos interiores, sin arrastres, alto en los pensamientos, subido en no se sabía qué alas (las de la libertad), hacia mundos donde la sumisión no tenía nombre, donde el roce no contaba, libre el anhelo, entre divinos seres naturales, estaciones de hermosuras (y el amor por todas partes) y la elección sin pena, la andanza sin carga, la esperanza en la mano (y el amor por todas partes), sin ciudades, habitaciones ni paredes terminantes (y el amor por todas partes). Libertad, ¿dónde huiste? Ya sé que no hay cómo tenerte, tú, cometa sin hilo, ni cómo decirte, tú, oído del…
