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Luis Cernuda. He venido para ver

He venido para ver semblantes Amables como viejas escobas, He venido para ver las sombras Que desde lejos me sonríen. He venido para ver los muros En el suelo o en pie indistintamente He venido para ver las cosas, Las cosas soñolientas por aquí. He venido para ver los mares Dormidos en cestillo italiano, He venido para ver las puertas, El trabajo, los tejados, las virtudes De color amarillo ya caduco. He venido para ver la muerte Y su graciosa red de cazar mariposas, He venido para esperarte Con los brazos un tanto en el aire, He venido no sé por qué; Un día abrí los ojos: he venido. Por ello quiero saludar sin insistencia A tantas cosas más que amables: Los amigos de color celeste, Los días de color variable, La libertad del color de mis ojos; Los niñitos de seda tan clara, Los entierros aburridos como piedras, La…

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Thich Nhat Hanh. Llamadme por mis verdaderos nombres

No digáis que partiré mañana, pues aún estoy llegando. Mirad profundamente; estoy llegando a cada instante, para ser brote de primavera en una rama, para ser pajarillo de alas aún frágiles, que aprendo a cantar en mi nuevo nido, para ser mariposa en el corazón de una flor, para ser joya oculta en una piedra. Aún estoy llegando para reír y para llorar, para temer y para esperar. El ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte de todo lo que vive. Soy un insecto que se metamorfosea en la superficie del río. Y soy el pájaro que se precipita para tragarlo. Soy una rana que nada feliz en las aguas claras del estanque. Y soy la serpiente acuática que sigilosamente se alimenta de la rana. Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos, mis piernas tan delgadas como cañas de bambú. Y soy el comerciante de…

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José Antonio Muñoz Rojas. Canto a la libertad

¿Dónde andas, libertad? ¿Has andado alguna vez? ¿Qué lugares? ¿En qué tiempos? Alguna vez hemos sentido como una ligeraza interior, el paso sin peso, el vagar sin anhelo, y nos hemos dicho: es la libertad. Daba gusto. Ir sin circunstancia, cerca del amor, del amor a la libertad, por los caminos interiores, sin arrastres, alto en los pensamientos, subido en no se sabía qué alas (las de la libertad), hacia mundos donde la sumisión no tenía nombre, donde el roce no contaba, libre el anhelo, entre divinos seres naturales, estaciones de hermosuras (y el amor por todas partes) y la elección sin pena, la andanza sin carga, la esperanza en la mano (y el amor por todas partes), sin ciudades, habitaciones ni paredes terminantes (y el amor por todas partes). Libertad, ¿dónde huiste? Ya sé que no hay cómo tenerte, tú, cometa sin hilo, ni cómo decirte, tú, oído del…

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CASA DE MISERICÒRDIA

        Joan Margarit Petita selecció de poemes d'aquesta obra (publicada a Visor Libros, 2007, i que ha merescut el Premi Nacional de Poesia 2008), acompanyada d'unes breus notes que ens va enviar Amando Robles, des de Costa Rica. Explica Joan Margarit, a l'Epíleg de l'obra: "Les Cases de Misericòrdia varen ser institucions molt severes (...) Em venien al cap les sol•licituds de les mares, i la conclusió era clara: la intempèrie devia ser molt més espantosa. Per això s'esmerçaven per a que els seus fills poguessin entrar en llocs com aquells. I en aquest punt, la ment saltava cap a la poesia, vers el poc que potser servia un poema com a ajuda per a suportar el dolor i les mancances. Però no hi ha més, i si això resulta trist, molt més trista seria la intempèrie sense els versos. La poesia: una mena de Casa de Misericòrdia. Ens escriu…

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José Angel Valente, No amanece el cantor

No dejéis morir a los viejos profetas pues alzaron su voz contra la usura que ciega nuestros ojos con óxidos oscuros, la voz que viene del desierto, el animal oscuro que sale de las aguas para fundar un reino de inocencia, la ira que despliega el mundo en alas, el pájaro abrasado de los apocalipsis, las antiguas palabras, las ciudades perdidas, el despertar del sol como dádiva cierta en la mano del hombre. José Angel Valente, No amanece el cantor, Obras completas I, Galaxia Gutenberg

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