Marta Granés

LA CUALIDAD HUMANA COMO FRUTO DEL CULTIVO DE IDS EN JESÚS DE NAZARET

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Una lectura ni religiosa ni creyente de Jesús.
Por Marta Granés

Me mueve a hacer esta reflexión el convencimiento de que si sobre Jesús no se hace un esfuerzo por rescatarlo del ámbito de las creencias, acabará por resultar tan opaco que terminará perdiéndose como referente para mi así como para gran parte de mis conciudadanos. Una manera de evitarlo sería descubrirlo como un ejemplo de máxima realización de calidad humana profunda y como aportador de recursos para su cultivo. Entonces Jesús podría resultar de interés para la especie humana en sociedades como la que vivo. Sin esta relectura Jesús va a quedar marginado al ámbito de la religión (y ya sabemos qué papel le queda para jugar a la religión en nuestro momento cultural).

Presupuestos desde los que parte esta reflexión:

  • Tomo el término «cualidad humana profunda» para apuntar aquello a lo que nuestros padres llamaron espiritualidad.
  • Parto de la caracterización corbiana de la espiritualidad y, por tanto, de la cualidad humana: como la experiencia explícita de la dimensión absoluta de la realidad que se concreta en la combinación de máximo interés incondicional con total distanciamiento de la necesidad y el deseo, y con completo silenciamiento de los propios moldes de interpretación y valoración. Los tres elementos interconectados entre sí y retroalimentándose. [CH=espiritualidad= ∑ I+D+S]
  • Siguiendo con la teorización corbiana asumo que hay dos niveles de ésta cualidad humana: aquella que hace posible una buena socialización (es decir que surge de un refinamiento primario que no es otra cosa que un aceptable nivel de desegocentración) por lo que garantiza la desactivación de conflictos sociales, garantiza flexibilidad y estabilidad en los individuos; y aquel otro nivel de esa cualidad humana que surge del cultivo intensivo y extensivo de la cualidad humana de primer nivel y que produce una transformación radical en la interpretación, valoración de los individuos.
  • Tomo a Jesús como un modelo de culminación de la espiritualidad, o lo que es lo mismo, como un ejemplo de realización completa de la cualidad humana (I+D+S), y que por ello resulta aportador de aclaraciones y orientaciones sobre el cultivo de la cualidad humana a hombres laicos, autónomos, sin creencias, sin religión ni ideología.

Mi propósito es reseguir la caracterización del IDS de Jesús y su cultivo en el evangelio de San Juan obviando aquellos pasajes que tienen un carácter fuertemente teológico, y que a mi parecer no aportan información al objetivo de ésta reflexión.

Como ya se ha dicho, éste trabajo va dirigido a la lectura de individuos no creyentes, es por ello que las palabras de Jesús sobre las que se ha construido la reflexión aparecerán en forma de nota. La intención no es otra que las personas no creyentes puedan leer la reflexión sin atascarse en las citas evangélicas, puesto que he podido constatar que aún declararse no creyentes el lenguaje del evangelio, les causa tanta incomodidad que se ven obligados a abandonar su lectura.

Finalmente advertir que para aquellos que no estén familiarizados con la terminología del IDS, seria preferible que primero leyeran la ponencia de Marià Corbí de éste mismo Encuentro en el que se hace una amplia exposición de los conceptos.

Caracterización de IDS desde Jesús

Residir en IDS es volver a nacer. Salir del mundo construido desde la egocentración es como volver a nacer, así de radical se debe plantear. Es tal la transformación posible, que se puede afirmar, que residir en IDS es no ser de este mundo. Y es tal la transformación producida por la desegocentración que sólo parece posible como resultado de una intervención exterior. [1]

Residir en IDS es como vivir en el reino de los cielos. [2]

Radical incompatibilidad entre IDS y el ámbito de la egoncentración. O se reside en uno o se reside en el otro, no se pueden compatibilizar. Estar atrapado por la egocentración no permite el cultivo de IDS. La consecuencia de ello es que IDS pone de manifiesto la egocentración de las obras. Así es que las acciones, palabras y la misma persona que reside en IDS resultan ser un juicio para todo aquello que se realiza desde la egocentración. [3]

IDS es lucidez. Situarse en IDS es situarse en la lucidez total fruto de haberse liberado de la egocentración. En el mismo grado que hay desegocentración hay lucidez para discriminar aquello configurado desde la egocentración de aquello otro desligado de ella. El proceso se retroalimenta. [4]

IDS es la independencia respecto a la necesidad. En la medida que uno se libera de la egocentración, la necesidad deja de atraparlo. En IDS se encuentra la calma. Aquel que ya lo ha realizado se convierte en liberador para otros y, consecuentemente, en recurso para la pacificación. [5]

Residir en IDS implica compadecerse de quien no reside ahí e intentar poner remedio. Desde IDS, es decir, desde el distanciamiento respecto a sí mismo, a los propios criterios que se configuran desde la necesidad del viviente que somos, se valora con justeza lo que supone vivir atrapado por el mundo de la egocentración. Quien reside en IDS sabe de la posibilidad y la calidad de vivir desligado de la necesidad y se hace consciente de la calidad de vida de los que viven en la visión egocentrada, de ahí surge la compasión hacia ellos que le empuja a dar a conocer esta otra residencia. No residir en IDS comporta estar atrapado en el yo y sus necesidades y construcciones. Para quien reside en IDS ver a otros viviendo en la egocentración le empuja a dar a conocer lo que conoce. En la completa desegocentración, la necesidad no tiene cabida. [6]

IDS es la eternidad. No aplicar IDS es vivir la pequeñez de una vida que no puede desligarse de la propia concepción del mundo, de las personas, de las relaciones. Sin IDS los individuos se identifican con sus concepciones nacidas de la necesidad. Sin IDS, la necesidad primordial, la propia sobrevivencia, encadena al individuo a la identificación con su cuerpo y las necesidades que le acompañan y con la propia historia. De ésta identificación sigue la concepción de que él un día nació y otro día va a morir. IDS permite salir de ésta interpretación para situarse en un lugar más allá del nacer y del morir, más allá del tiempo. [7]

Rendirse a IDS, sería dejarse ir, confiarse a aquello que aparece como la verdadera realidad en la visión no egocentrada. Como método indicaría que desde el punto de inicio en el cultivo de IDS, que es egocentrado, hay que dar un paso al frente hacia la desegocentración, hay que hacer una opción. Como resultado de IDS, indica el carácter omniabarcante de aquello que aparece en la realización completa. [8]

IDS es la verdad, la que sólo es posible conocer por la libertad. El que está sometido a la egocentración es esclavo de la interpretación realizada desde ella y, residiendo ahí, sólo podrá tener pequeños toques de la libertad de IDS. IDS es libertad. [9]

Residir en IDS es ser la verdad. Situarse en IDS es situarse en la verdad. Residir en la verdad es ser la verdad. Ver y no ser aquello que se ve significaría que el individuo objetiva fuera de él mismo, lo cual indicaría que mantiene vivos algunos criterios que le atrapan en la concepción de ser una individualidad. Eso no es residir en IDS. En la medida en que desaparece la individualidad, desaparece la fuente de error y el que mira solo puede ser verdad. [10]
El individuo que reside en IDS es la antítesis de la falsedad, de la impostura, porque ha callado todo filtro, toda demanda, toda expectativa sobre la realidad. Sólo entonces es verdadero aquello que percibe y, consecuentemente, puede actuar adecuadamente al momento. Quien reside en la egocentración hablará desde la falsa interpretación de la realidad que nace de la necesidad. [11]

En IDS la realidad es amante. La realidad vista desde IDS se percibe como en relación de estimación hacia el individuo desegocentrado. Quien puede acercarse a la realidad sin leerla, ni valorarla, ni sentirla desde la egocentración se siente amado por ella. Cuanto más desegocentrado, más amado se siente y más ama. Así se puede afirmar que en IDS aparece la paz, el amor y el tener cuidado de los demás. [12]
Cuando IDS se convierte en la propia naturaleza, la realidad y uno mismo, dejan de mantenerse en las interpretaciones habituales. La realidad vista desde IDS se vuelve amable y muestra su gran misterio y su estrecha relación con el individuo. Aquello que aparece cuando se da el total interés, el radical distanciamiento respecto a uno mismo y el total silenciamiento, es decir, aquello que aparece cuando uno es puro testigo de la realidad, resulta tener rasgos de conducta amorosa hacia todo. En la realidad se percibe un desenvolvimiento amoroso, como si tuviera cuidado del devenir de las cosas. Se la podría caracterizar con los rasgos de un “padre”, por la estimación y cuidado constante e incondicional hacia lo existente como lo haría un padre con sus hijos. El individuo que reside en IDS él mismo adopta esta conducta amorosa. [13]
Por esos mismos rasgos de “padre”, a la realidad que aparece en IDS, el individuo se dirige a ella suplicando. [14]

IDS es el camino. No hay otro camino que lleve a IDS que el mismo IDS. Y no hay posibilidad de transformarlo en un método estructurado. Es un espíritu, un talante, una visión, una perspectiva, una orientación en el hacer, en el sentir. De la misma manera, un poeta puede practicar algún tipo de ejercicio pero el élan que ha de convertirse en poesía no se puede adquirir mediante esos ejercicios. [15]

IDS es vida porque rescata de la egocentración que al estar sometida a la necesidad siempre irresoluble por naturaleza, resulta encadenante y opresora. [16]

IDS es paz, la desegocentración es pacificación pero diferente de la que se pueda obtener en el mundo de la egocentración. [17]

En IDS se actúa, habla y piensa desde más allá de uno mismo. En IDS el individuo deja de actuar guiado por la egocentración, entonces la propia acción, las propias palabras surgen de más allá de uno mismo, porque en IDS la individualidad ha desaparecido. Entonces las palabras y acciones son justas porque no hay rastro de voluntad propia. [18]

El interés desegocentrado en IDS debe despertar el interés incondicional y continuado por las personas, aquel que moviliza a ofrecerles la posibilidad de salir del mundo construido desde la necesidad, el dolor y la opacidad en la que viven. Eso sólo es posible porque se trata de un interés no sometido a sus propias demandas o criterios, ya no pivota sobre su configuración como individualidad. Resulta un individuo fresco al estilo de los monjes zen clásicos. Residir en IDS permite una comprensión justa de hechos, comportamientos, normas porque es estar fuera de patrones. [19]

Residir en IDS es residir en la unidad con todo, y con el trasfondo de todo hasta tal punto que la realidad muestra sus misterios. [20]

Las propias acciones testimonian la residencia en IDS, pues se trata de acciones no posibles desde la egocentración, lo cual certificará que el actor reside en IDS. No serán entendidas ni alabadas desde el mundo de la egocentración porque se escapan de sus parámetros. Por ello por éstas acciones no se va a recibir reconocimiento de quien no conoce la desegocentración. Situarse en IDS es entender y no ser entendido. [21]

En IDS no es posible tolerar la hipocresía. Mostrar lo que uno es sin aparentar otra cosa, es condición para residir en IDS. No encarar lo que uno es o hace es impedimento para desegocentrarse. [22]

En IDS no hay interés en juzgar. Juzgar es aplicar normas, reglas, expectativas preestablecidas mientras que residir en IDS es ir a la realidad libre de patrones preestablecidos. Pero a su vez quien reside en IDS se convierte en juicio porque pone de relieve la egocentración de todo aquello que entre en contacto con él. [23]

IDS no tiene nada que ver con adherirse a doctrinas, normativas, éticas. Residir en IDS, la total desegocentración, es ver , sentir, valorar desde la libertad, sin sometimiento ni a la propia necesidad ni a ninguna doctrina, epistemología, moral, ética, ni comportamiento determinado. Quien esté atrapado por ellos no podrá residir en IDS. Por lo tanto penetrar en IDS deberá pasar por la asimilación del espíritu del individuo que residiendo en IDS nos ha mostrado la existencia de esta posibilidad. [24]

En IDS no hay doctrina que dar, lo que se da a otros es uno mismo. De un individuo que reside en IDS no hay doctrina a aprender sólo asimilación de su punto de enfoque. Él no se mueve por normas de comportamiento “políticamente” correctas, asumidas socialmente. A su vez asume las consecuencias que puedan acarrear sus actos situados fuera de los criterios de valoración de la época. IDS supone frescor y libertad porque desliga del deber a favor del interés. Libera de patrones de interpretación a favor del conocimiento directo. [25]
En IDS el interés por las personas está por encima de la normativa. [26]

IDS da atrevimiento. El cultivo de IDS es contrario a guardarse las espaldas, requiere y da atrevimiento y la recompensa es la libertad, la paz, la lucidez y la unión con todo. [27]

Método propuesto

Amar y servir incondicionalmente es el camino de IDS. Amar incondicionalmente es interesarse gratuitamente, lo cual obliga a distanciarse de los propios criterios de valoración hasta silenciarlos. Servir incondicionalmente es actuar continuadamente en favor de otros, lo que obliga a distanciarse del mecanismo que activa toda actuación: la obtención de algún tipo de beneficio. Ejercitarse en ambas cosas requiere un ejercicio de suma racionalidad en contra de lo instintivo y obliga a acallar todo tipo de reclamo de obtener reconocimiento. [28]
Dejarse adular por el éxito es crear obstáculos a IDS. Buscar éxito, vivir del éxito es enemigo del silenciamiento y el desapego y también del interés gratuito porque socava la gratuidad al convertirse éxito en el sustrato en el que nos apoyamos. La humildad es la actitud recomendable porque permite ver con libertad, mientras que el éxito polariza la atención sobre uno mismo. [29]

Sobre el que abre la posibilidad de IDS a otros

Siempre se descubre la posibilidad de IDS a través de alguien que lo muestra, lo que lleva a interpretar que desde fuera “alguien nos ha dado algo”. De hecho lo que ocurre es que desde fuera se nos hace descubrir la posibilidad de acceso a IDS que ya poseemos. Cuando uno conoce qué es residir en IDS, nunca más su soporte va estar en los demás o en alguna cosa fuera de sí mismo. Establecerse en IDS es hacer pie en uno mismo cuando se ha silenciado uno mismo. [30]

Hay que confiar en quien muestra la posibilidad de IDS, esa es una condición indispensable para poder penetrar en IDS ya que conocemos la posibilidad de desegocentrarnos en el sentir, valorar y pensar cuando aún estamos en la egocentración. [31]

Quien reside en IDS, él mismo es la manifestación de la realidad que aparece más allá de la mirada egocentrada. Situarse en IDS es situarse en la pura sutilidad, pero para residir en la pura sutilidad ha de haber desaparecido todo resto de egocentración. Así pues quien reside en IDS se ha convertido en la realidad misma. [32]

Marta Granés
licenciada en Estudios de Asia Oriental, profesora y coordinadora del CETR


1] Visita de Nicodemo, Jn 3,5-6« Si no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios. Lo nacido de la carne, carne es, y lo nacido del Espíritu, espíritu es »; Jn 8, 23 «Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba. Vosotros, de éste mundo, yo no soy de este mundo»; Jn 7,28 «yo no he venido de mí mismo»

2] Visita de Nicodemo Jn 3, 3«En verdad, en verdad te digo que nadie puede ver el reino de Dios si no ha nacido de lo alto».

3] Jn 8, 43-44 «¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis oír mi palabra. Tenéis por padre el diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre… no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando profiere sus mentiras, habla de lo suyo propio, porque es mentiroso y padre de la mentira»

4] Visita de Nicodemo Jn 3, 19-21 «Y éste es el juicio: ha venido la luz al mundo y los hombres han preferido las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Pues quien obra mal odia la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reveladas; mas el que obra según la verdad viene a la luz para que conste que sus obras están hechas en unión con Dios.»

5] Jn 6, 27 «procuraros, no el alimento perecedero, sino el alimento que permanece hasta la vida eterna»; Jn6, 35 «Yo soy el pan de vida: el que viene a mi no tendrá hambre; el que cree en mí , jamás tendrá sed.»; Jn 7,37 «si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí,.., de su seno manarán ríos de agua viva»

6] Jn 3, 10 «Si conocieras el don de dios y quién es el que te pide de beber, serías tú quien le hubieras suplicado y él te habría dado agua viva… el que beba del agua que yo le dé no volverá a tener sed, pues el agua que yo le dé se convertirá en él en una fuente que mana para la vida eterna»;Visita de Nicodemo Jn 3, 11 «Nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto»

7] Jn 3, 35-36 «El Padre ama al Hijo y todo se lo ha confiado. Quien cree en el Hijo tiene vida eterna; quien rehúsa creer en el Hijo, no verá la vida»; Jn 17,3 «la vida eterna está en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero»

8] La Samaritana Jn 4,23-24 « los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque éstos son los adoradores que el Padre busca. Dios es espíritu y los que lo adoran han de adorarlo en espíritu y en verdad.»

9] Jn 8, 31-32 «Si permanecéis en mi palabra, seréis en verdad discípulos míos. Entonces conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»

10] Jn 7, 28-29 «Sí vosotros me conocéis y sabéis de dónde soy: yo no he venido de mí mismo, pero el que me ha enviado es veraz aunque vosotros no lo conocéis»; Jn17,17 «santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad… Y por ellos me santifico para que sean santificados en verdad.»

11] Jn 7, 16-18 «mi doctrina no es mía, sino del que me ha enviado. Si alguno quiere cumplir su voluntad, verá si mi doctrina es de Dios o si hablo de mi cuenta. El que habla de su propia cuenta busca su gloria, pero el que busca la gloria del que me envió, es veraz. No hay impostura en él»; Jn 14,6 «Yo soy el camino, la verdad y la vida»

12] Jn 10,17 «Por eso el Padre me ama, porque doy mi vida para recobrarla»; Jn 5,9 «Como el Padre me amó, así también yo os he amado a vosotros»

13] Jn 5, 17 «Pero mi Padre sigue todavía obrando [en sábado] y yo también obro»

14] Jn 17, 11,21,24,26 «Padre santo, guarda en tu nombre a los que me diste….Que todos sean uno, como tú, Padre estás en mí yo en ti… Padre quiero que los que me has dado estén también donde yo esté, para que contemplen la gloria que tu me has dado… Yo les he dado a conocer tu nombre y se lo haré conocer para que el amor que tu me tienes esté en ellos, y yo en ellos»

15] Jn 14,6 «Yo soy el camino, la verdad y la vida» Jn 6, 51-57 «….yo soy el pan vivo bajado del cielo. Quien coma este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo daré es mi carne para vida del mundo…..si no comeis mi carne y no bebéis mi sangre no tendréis vida eterna…el que come mi carne y bebe mi sangre , mora en mí y yo en él. De la misma manera que yo vivo por mi Padre, el que me come vivirá por mi»

16] ibidem

17] Jn 14,27 « Mi paz os dejo, mi paz os doy ; no os la doy como el mundo la da»

18] Jn 5,30 «Yo no puedo hacer nada por mí mismo. Juzgo según lo que oigo, y así mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la del que me ha enviado»

19] Jn 7,22-24 «Moisés os dio la circuncisión .., y la practicáis en sábado… ¿Por qué os irritáis contra mí porque he curado del todo a un hombre en sábado? No juzguéis según las apariencias. Juzgad con equidad»; Jn 8,11 «yo tampoco te condeno…vete y no peques más»

20] Jn 17,11 «Padre santo, guarda en tu nombre a los que me diste, para que sean uno como nosotros»

21] Jn 5, 32, «Si yo doy testimonio de mí mismo, no es válido mi testimonio; otro es el que de mi da testimonio y sé que es verídico el testimonio que de mi da.» Jn 5, 36-38 «Pero yo tengo otro testimonio mejor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que yo hago, testifican de mí que es el Padre el que me ha enviado. .. Pero vosotros ni habéis oído jamás su voz ni habéis nunca visto su rostro, ni su palabra reside en vosotros, » Jn 7,7 «A vosotros no puede odiaros el mundo; pero a mí me odia, porque declaro que sus obras son malas»

22] episodio de la adúltera Jn 8, 7 «Quien de vosotros esté sin pecado, arrójele la primera piedra»

23] Jn 8,15-16 «Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie; y si yo juzgo, mi juicio es legítimo porque no soy yo solo sino yo y el Padre que me envió»

24] Jn 9, 39 «He venido al mundo para un juicio. Para que vean los que no ven y para que se vuelvan ciegos los que ven. Lo oyeron los fariseos que allí había y le dijeron: ¿También nosotros somos ciegos? Contestó Jesús: Si fuerais ciegos, no tendrías pecado; pero decís: Vemos, y vuestro pecado persiste».

25] Expulsión de los vendedores del templo Jn 2, 13-18; reacción a la bofetada de un guardia Jn 18,23 «Si he hablado mal , demuéstrame en qué; pero si hablé bien, ¿por qué me pegas?»

26] Varias curaciones en sábado

27] Jn 12,25 « El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la conservará para la vida eterna»

28] El lavatorio de los pies, Jn 13,12-15 «¿Entendéis lo que he hecho con vosotros?. Vosotros me llamáis Maestro….Pues, si yo, Maestro … os he lavado los pies, también vosotros debéis lavároslos unos a otros » Jn 13,34 «os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, que os améis mutuamente »

29] La entrada en Jerusalén montado en un asno mientras lo aclama la gente. Jn 12, 12-17

30] Jn 4,14 «Pero el que beba del agua que yo daré, ya no volverá a tener sed, pues el agua que yo le dé se convertirá en él en una fuente que mana para la vida eterna.»

31] Jn 6, 29 «[obrar] la obra de Dios consiste en que creáis en aquel a quien él ha enviado»

32] Jn14,6 «Si me conocéis conocereis también a mi padre »; Jn14,9 «El que me ha visto a mí , ha visto al Padre»; Jn 10, 37 «Si no hago las obras de mi Padre, no me creàis pero si las hago, ya que no me creeis creed en esas obras y sabed y reconoced el Padre està en mí y yo en el Padre »