Nisargadatta P8

8. Silencio con el capítulo 46 (Nisargadatta. Yo soy Eso)

1. práctica de atención. Unos minutos de observación de la respiración. Dejando cualquier otra ocupación a un lado.

2. Orientaciones

Es un capítulo que invita a hacer pie en lo que de verdad somos; que subraya la importancia de intuir, de percibir, las verdaderas dimensiones de nuestra capacidad de amar. Porque sólo si la vida se asienta en esa realidad podremos ser felices:

A fin de cuentas, ¿qué es lo que usted realmente quiere? Lo que busca es expresar en actos lo que usted es. Para esto tiene un cuerpo y una mente. Tómelos en sus manos y haga que le sirvan. (294-295)           

(la vida, la actuación, como expresión de lo que somos, forma viva de lo que aquí, en mí, hay)

Intuir las verdaderas dimensiones, notar la diferencia con el pequeño mundo del ego y su felicidad basada en unas respuestas de “corto alcance” a sus necesidades.

La práctica de hoy consistirá en dar tiempo a que las intuiciones del capítulo nos puedan penetrar, nos empapen, dejen su semilla en nosotros. Leeremos algunas de ellas, despacio, para que cada cual pueda irlas contemplando a su ritmo, relacionándolas con lo que vive y desea, con lo que desea y con lo que merece ser deseado.

 

3. Textos

Todo lo que usted quiere es ser feliz. Todos sus deseos, cualesquiera que sean, son una expresión de su deseo de felicidad.

à sopesarlo, recordar nuestros deseos básicos, tomar conciencia de ellos


Sólo algo tan vasto y profundo como su ser real puede hacerle verdaderamente feliz. (294)

à sopesarlo, recordar aquellos momentos de profunda felicidad nacidos/fruto de…

 

* * *

El deseo no es malo en sí mismo pues es la propia vida, es la necesidad de crecer en conocimiento y experiencia. Lo que es incorrecto son las elecciones que usted hace. Imaginar que algunas pequeñeces le harán feliz –comida, sexo, poder, fama- es engañarse a sí mismo. Sólo algo tan vasto y profundo como su ser real puede hacerle verdaderamente feliz.  (294)

> mirar, observarnos, sopesarlo

 

Lo malo no es el deseo sino su pequeñez. El deseo es devoción. Sea devoto de lo infinito, del corazón eterno del ser. Transforme el deseo en amor. (294)

> sopesarlo ver el deseo como esa actitud de “devoción hacia algo”; mente, acción, corazón, al servicio de… ¿Al servicio de qué quiero estar? ¿Qué es lo que en verdad vale la pena? ¿Cuál es mi opción?

 

Su naturaleza está llena de deleite y afecto. Ella irradia todo lo que entra en su foco de conciencia sin excluir nada. No conoce el mal ni la fealdad, espera, confía y ama. (295)

 (295)                        > atención, “auscultación” atenta, procurando percibir

 

4.

Lo trasladamos a la respiración. Cada inspiración procura dar con la vastedad y la profundidad del ser, expresarla. Cada expiración desea irradiar lo que somos en verdad.

El ser “se respira” aquí, en mí, en ti, en cada persona.

* * *

 

 

Para continuar trabajando el texto en otros momentos:

– indulgencia: perseguir la felicidad por la vía de ceder a todas nuestras demandas.

– austeridad: actuar y vivir al servicio de lo que verdaderamente queremos, llevar las riendas conscientemente.

 

> “evitar lo innecesario es austeridad. No anticipar el dolor ni el placer es austeridad. Tener las cosas controladas todo el tiempo es austeridad. […] La indulgencia y la austeridad persiguen el mismo propósito: hacerle feliz. La indulgencia es la forma estúpida, la austeridad es la sabia. […] Viva la vida de manera inteligente, teniendo siempre presente los intereses de su ser más profundo.” (294)

> estos días podríamos intentar mantenernos en actitud de observación lúcida, con intención de detectar y tomar mayor conciencia de…: ¿cuánta “zona” de indulgencia, cuánta de inteligencia?…